estilo de vida,

Inconsciencia del consumismo: 3. La ESCLAVITUD

Verónica Sierra Ponce de León Verónica Sierra Ponce de León Seguir May 30, 2019 · 2 mins lectura
Inconsciencia del consumismo: 3. La ESCLAVITUD
Compartir

El mundo sigue su transcurso imparable, y la globalización es fruto del devenir de nuestros tiempos. Todos tenemos todo y fabricamos todo de manera continua, generando una doble esclavitud. Siendo ambas terroríficas y desastrosas, con claros ganadores y perdedores, con grandes consecuencias que o no queremos evitar o no podemos evitar.

Estamos ante un mundo con un claro síntoma de desgaste y en pleno proceso de colapso. Por desgracia éste proceso no se puede revertir, y los ganadores ya repartieron las cartas a su antojo y dirigen la partida global.

Los esclavos agraciados son los rodeados de objetos cuya producción desconoce o más bien no quiere conocer. Llevan una vida algo más fácil, sin grandes carencias, sin situaciones límite. Pero educados para devorar productos evitando que acumulen riqueza; enseñándoles que el dinero les quema las manos, y que deben deshacerse de él intercambiándolo por “felicidad” empaquetada. Dentro de la partida global juegan con cartas marcadas, que delatan todos sus movimientos. Son ellos mismos otro producto de consumo para impedir que la rueda económica deje de moverse. “Compra, compra, compra, tira, vuelve a tirar y compra de nuevo”. Ese es el late motiv que se les inculca. Pararlo quizá no sea la solución, quizá haya que replantear todo, y deshacerse de esta esclavitud servil que soportan. ¿O quizá sí? ¿Y cómo?

Los esclavos desgraciados son los que sufren el expolio, el olvido, la guerra. Todos sabemos de su existencia pero es mejor mirar para otro lado. Bajo el lema implícito de “para que haya mejoras, avances, algunos peones deben caer”, se permite la situación. Mientras que fabriquen todo cuanto los esclavos agraciados necesitamos, pues que sigan así, al menos tienen un trabajo y con ello la capacidad de alimentarse y seguir trabajando. Ellos ni siquiera tiene cartas para jugar en la partida global, pero sí tienen la doble condición, esclavos y productos de consumo. Se explota su situación en los medios de comunicación para que les rente aún más su existencia a los dueños de la baraja.

Nadie quiere condiciones inhumanas para sí, pero lo admite para otros que no son uno mismo. ¿Es lícita tal situación? ¿Hay otra manera de hacer las cosas? ¿Deben pagar unos los caprichos de otros?

Es importante pararse y pensar, porque la solución no es sencilla, pero hay que hallarla. Es un deber.

Suscribete a la Newsletter
Recibe los mejores articulos en tu bandeja de entrada. Nunca mandaremos spam.
Verónica Sierra Ponce de León
Escrito por Verónica Sierra Ponce de León