comentario,

330 días

Uriel Medina Uriel Medina Seguir Jul 04, 2019 · 2 mins lectura
330 días
Compartir

Y entonces llega aquel monstruo al que como humanos solemos llamar “muerte”, ese monstruo que de niños despertaba las peores emociones y sin duda alguna el mayor miedo.

A medida que crecemos el miedo se disipa, pero no porque lo superamos, sino porque lo olvidamos y nos absorbemos y caemos en el inmerso pensamiento de que, por un momento somos inmortales.

Luego un día sin que lo esperes, el peor de los eventos llega, tan desgarrador que endurece corazones y congela almas, ese miedo regresa y caemos en ansiedad la cual se propaga tan rápido como una peste.

El ver cómo alguien tan cercano muere es quizás una de las peores sensaciones que existen, quizás la muerte es sólo una amiga, una amiga que intenta enseñarnos que nuestro tiempo acá es limitado y por eso debemos vivir tan plenamente como se pueda, porque así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada produce una dulce muerte.

Hace dos días perdí alguien con quién realmente no compartí mucho, de hecho como habrán notado usé la expresión “perdí” y sí, perdí. Pasé 330 días con el señor más honorable y uno de los más inteligentes que conoceré nunca, digo que no compartimos mucho porque simplemente ambos tanto él como yo éramos lo suficientemente fríos el uno con el otro; sin embargo logré encariñarme con él, su inteligencia y perspicacia era algo que admiraba de él, su habilidad para jugar el ajedrez y sus bromas incansables con su voluntad de acero siempre me harán recordarlo como un hombre capaz de todo por todo.

Este hombre era mi suegro, llegó a mi corazón porque él me demostró qué era tener valor de corazón, aceptó dos maravillosas niñas a una edad de aún no consciencia cada una y a una mujer tan maravillosa como sus hijas. Eso para mí demuestra la mayor prueba de afecto y honor que puede tener una persona.

Agradezco enormemente por su vida y aprecio mucho haberlo conocido G.A.M.A gracias por permitirme unirme a la familia y no rechazarme nunca, gracias por esa partida de ajedrez y las colas inmensas de gasolina en la cuál disfrutamos de largas charlas y por su humor tan sagaz como el de nadie e imprudencias fuertes de hablar y gracias por estos 330 días.

Suscribete a la Newsletter
Recibe los mejores articulos en tu bandeja de entrada. Nunca mandaremos spam.
Uriel Medina
Escrito por Uriel Medina Seguir