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Generación abducida

Judith Rísquez Bautista Judith Rísquez Bautista Seguir Jul 04, 2019 · 4 mins lectura
Generación abducida
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Una vez leí la frase que Albert Einstein dijo: “temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas.”

Siempre pensé que era improbable llegar a ese extremo, pues la tecnología era un avance en la evolución, un lugar donde crear, donde expresar, donde poder comunicarte con tus seres queridos a cualquier momento o circunstancia. Pero con el tiempo se convirtió en un consumo y control poseso al estar siempre en “línea”, o “el escribiendo” ya sea en clase, en el trabajo, con los amigos, incluso conduciendo, sin embargo tengo una duda, ¿realmente se le llama evolución a estar rodeados de gente y… no hablar, no vernos, no sentirnos, ni escucharnos?

Las tecnologías que han avanzado en los últimos años, han sido como un nuevo mundo al que experimentar, hablar con gente de la otra punta del mundo, obtener oportunidades que jamás pensaste saborear. Gente que no conoces y posiblemente no llegues a conocer, pero ahora puedes a través de pantallas, un mundo virtual implantado en el real. Un mundo donde se expresan en caritas llamadas “emoticonos” cualquier emoción o expresión, vídeos entre pantallas olvidando el roce, las miradas, el sonido de la voz o de una simple risa, gestos, aromas y demás; pues esta generación, estudia con un ordenador ante sí mismo, exámenes hechos con pura tecnología, recreos tanto del instituto como del trabajo, en que no te da tiempo ni a comer ni mucho hablar con la gente que te rodea, por poder contestar los mensajes, comentarios y notificaciones, fiestas en calendarios mandando mensajes a todos los contactos agendados, además de celebrarlo, momentos cotidianos en los que se fotografían para una vida virtual además de experimentarla, ya que puede que no sea algo verídico que esa persona haga o diga, porque engañar tras una pantalla es lo más fácil que existe y más cuando hay la posibilidad del anonimato.

Pues una generación perdida, en la inmensidad de otra dimensión llamada internet, un lugar donde los abusos se crecen, un lugar donde huir de la realidad, sin poder escribir en una simple hoja de papel, sin poder oler al comprar un libro nuevo, el olor al pasear entre los árboles después de una lluvia, el canto de los pájaros, el disfrutar de nuestro lugar que nos rodea y sus vistas, esos pequeños detalles que esta generación carecerá de ello, porque además de disfrutarlas, de vivirlas, tan solo son acciones absurdas que hacen, para luego echarles fotos para sus redes sociales, no sabrán lo que son las horas en la calle hasta que tu madre aparece en el balcón o la ventana y te llama para ir a cenar, cuando quedabas con amigos para jugar, canicas, tazos, o simplemente hablar mientras comes pipas, o haciendo jugarretas.

Ahora si no es un ordenador, es una Tablet y sino un móvil, o mp3, o alguna consola portátil; acercarnos a un mundo virtual para alejarnos del mundo real, yo aún recuerdo el primer móvil que usé, mejor dicho que usaban mis padres, pues nada más lejos de un tocho con los números enormes, donde tenía una antena que tenías que levantar para usarlo, o el típico fijo de casa, pues esos eran los mejores, los que servían para comunicarse y no abducirte con juegos, actualizaciones y sus múltiples aplicaciones. Cierto es que es una mejora de futuro para cualquier oficio, vender, promocionar, hablar, estudiar, etc. Pero pasó de ser una oportunidad a convertir una generación abducida por una inteligencia artificial completa por el vacío del materialismo perdiendo en ello cualquier tipo de valores de la vida.

Pero nada más lejos que de una realidad inexistente, pues la verdad de esto es que Albert Einstein tenía razón, esa generación ya ha llegado, vayas donde vayas gente con la cara agachada en un aparato, sin visualizar lo que enfrente tienen, esclavos del consumo de patrocinar su vida en redes sociales como una vida maravillosa, además de vivirla, de sentirla, cualquier aplicación, de cualquier cosa o tema, ya sea pelis o series, escritos y libros, dibujo y arte, música de todos los temas existentes, de los que simplemente son juegos, o de los que son chats, cualquier tipo de aplicación hipnotiza a cualquier ser humano.

Queríamos unirnos, de ahí proviene el origen de la evolución, en crecer en todo aspecto, en crear, ¿pero donde quedó el sentir por los sentidos? Simplemente nos separamos más de la gente que nos rodea todos los días para acercarnos a unos simples “me gusta”. Realmente opino que no podremos evolucionar sin avanzar, no aplicamos el pasado en nuestro presente y por ello nos perdemos muchas más cosas de las que creemos. Ahora tan solo somos marionetas, zombies o esclavos, de este sistema.

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Judith Rísquez Bautista
Escrito por Judith Rísquez Bautista Seguir
Mi pasión es la escritura, la mejor manera de escapar, en un mundo de palabras sin censura.