estilo de vida,

Rabietas de madre

Ana Cavazos Ana Cavazos Seguir Jul 10, 2019 · 1 min lectura
Rabietas de madre
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Porque realmente nunca sabes si cumples bien o mal tu papel de madre; pero, ¿quién tiene una opinión correcta sobre el otro? ¿Quién tiene el manual del padre perfecto? Hay días que una está, tan de poco humor, que cualquier grito inesperado de tu hijo te conduce directo al desquicio.

Hay días en que quisieras esconderte un rato en la alacena y llorar de frustración, como la escena de la película “Sex and the city” donde la bebé de Charlotte le tira papilla sobre su traje impecable de diseñador en color blanco y ésta prefiere esconderse en la alacena para no explotar con su hija, ¿lo recuerdas? Esa escena me es muy familiar pues me identifico muy seguido.

Y es que, sí, son niños. Esas fechorías son completamente normales y hasta necesarias en el comportamiento de un pequeño. Pero cuando nuestras fibras maternales están muy sensibles es cuando no sabemos de qué manera actuar. A veces con hablarle en un tono de voz fuerte ya te sientes culpable, tanto que te lleva a hacerte las preguntas sobre si ¿estoy ejerciendo bien mi papel de madre? Considero que esta es una pregunta que todas las madres (incluso los padres), sin excepción alguna, se hacen.

Con frecuencia caemos en el equivocado juego de la sociedad donde hacemos comparaciones de nuestros hijos, que si el mío aprendió a los dos años a nadar y el tuyo aún no sabe; el mío dejó primero que el tuyo las rueditas de bebé; el colegio donde está mi hijo es mejor que donde tienes al tuyo, por qué no lo inscribes ahí? en fin, son muchas las comparaciones que solemos hacerles, como si ellos nos lo estuvieran pidiendo a gritos.

En mi experiencia personal considero que la crianza de los hijos es el trabajo más desafiante pero extraordinario del mundo, pues pone a prueba tus habilidades como práctica, paciencia, determinación y conciencia que, bien aplicadas, pueden garantizar un resultado favorable. Nuestro objetivo como padres es FORMAR niños emocionalmente seguros y felices para que se conviertan en adultos fuertes, emocionalmente seguros y felices y así después ellos repitan el mismo proceso con sus hijos.

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Ana Cavazos
Escrito por Ana Cavazos Seguir