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La deuda

Cioffi Cioffi Seguir Oct 18, 2019 · 2 mins lectura
La deuda
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Hace varias noches mi nieta Katherine de 5 años dice ver un fantasma, dice que aparece cuando la casa está en total oscuridad y lo más silenciosa posible, una gran sombra negra con ojos muy brillosos se quedan fijamente posados en ella.

Le ha contado a sus padres pero no le creyeron, su madre, o sea mi nuera, es una completa imbécil y mi hijo… bueno, lo quiero mucho pero no es el hombre más inteligente que digamos. Ninguno de los dos tiene idea del peligro que corre mi nieta

Así que decido protegerla yo, si no lo hago ¿Quién más lo haría?, sé que ese fantasma es un ente diabólico, perdido y listo para apoderarse del cuerpo de mi pobre nieta. Ya estoy muy viejo y con pocas energías pero haré lo que sea necesario para protegerla, tiene que ser esta noche antes de que sea demasiado tarde.

Mi nieta está lista para acostarse, necesita levantarse muy temprano mañana para ir a la escuela pero en su cara veo el miedo; sabe que esta noche pasará algo malo, “tranquila cariño”, le digo acariciándole el cabello, “yo estaré siempre aquí para protegerte” casi lo sentí como un manto protector para ella, al fin cerró los ojos y pudo dormir.

Y no han pasado ni 5 minutos cuando aquel ente putrefacto hace aparición; de aspecto muy oscuro y textura desagradable, lo único que se puede ver con claridad es el reflejo de sus ojos, se nota el interés que tiene en mi nieta, me acerco un poco y le grito al monstruo, sorprendido se da la vuelta, intenta luchar, pero yo lo sujeto con todas mis fuerzas. Grita de dolor y de miedo al ver que lo estoy venciendo, el mal tiene eso: de lejos parece aterrador y poderoso pero cuando uno lo enfrenta con amor y decisión se deshace con facilidad. El ser se retuerce sobre sí mismo y luego desaparece. Me recuesto sobre la pared para recuperar el aliento, miro hacia la cama de mi nieta; que se ha despertado y me mira fijamente. “Gracias abuelo” me dice llorando de alegría “Te extraño mucho” - “Yo también te extraño, mi niña” se lo digo instantes antes de desvanecerme en el aire.
Mi deuda en la tierra había sido saldada.

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Escrito por Cioffi Seguir