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El amor no lastima, y si lastima no es amor.

Micaela Sanchez Micaela Sanchez Seguir Jun 15, 2020 · 3 mins lectura
El amor no lastima, y si lastima no es amor.
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El amor no lastima, y si lastima no es amor. Me dije a mi misma después de estar durante una hora en el suelo de la ducha llorando a las altas horas de la madrugada.

Mi cabeza no para. Y siempre que todo se me derrumba alrededor, hago esto, me ahogo el doble; me siento tan vacía y ya no me quedan lagrimas, o ya no tengo fuerzas fuerzas; pensé, que la manera de sentir tristeza, tenía un límite pero… siempre me sorprende con que no; y yo me limito a ver cómo el agua caliente recae y se desliza sobre mi cuerpo y me recuesto sobre el suelo de la ducha. Y mi cabeza no para, nunca lo hace, tengo un nudo en la garganta que hace semanas no se va. Me pregunto si algo de todo esto es justo.

Fue como el resto de los días, uno muy largo y cargado de angustia. Me pregunto porque me dejo sola, y si fueron mentira las palabras que dijo. Parece no importarle, y yo, eh rogado de todas las maneras posibles sobrevivir a esto, lo cierto es que ya no me conozco. Me digo a mi misma una y otra vez que basta, que tengo que asumir que ya es tarde, que ya es muy tarde, y me culpo y nos culpo porque hoy no puedo entender si todo permaneció porque me canse de perdonar y aún que no fui perfecta, yo, no lo hubiera dejado de esa manera. Y para cuando ya estoy en mi cama a oscuras escuchando música y observando la pared y todas las canciones me duelen, me consumen el pecho, me dicen que amarlo tuvo las peores de las consecuencias, porque duele tanto que no me deja respirar y no lo puedo decir, y cuando lo dije, no fue suficiente y tuvo más consecuencias, las que me hicieron sentir el triple de estupida por creer que iba a ser suficiente como para que alguien al cual ni siquiera le fui suficiente, ni tampoco la única, y que, por primera vez, pensara en mi, y en lo que duele todo esto, y en todo lo que dolió, pero no, amarlo fue lo peor de bajar mis defensas, porque me dejó vacía, y se esfumó, se fue, como si mis sentimientos, como si yo no valiera nada, como si la confianza que me costó construir fuera un castillo de naipes y simplemente los soplo, como si abrirle mi corazón y mis miedos solo fueron una catastrófica hamartia, como si todo hubiera valido nada. Y no quiero hablar, no quiero sonreír, no puedo respirar. No puedo excusar su despedida, y no puedo excusarlo y me quema; me quema profundamente sin importar cuanto intente fingir que no, los días pasan lento, tan desgarradoramente lentos, y solo me limito a que todo esto duela lo que tenga que doler para poder apagar mis sentimientos, para no sentir, ni permitirme nunca más bajar mis defensas, porque amarlo, tuvo las peores consecuencias. Porque jugó conmigo de las peores maneras, no hubo advertencias, ni anticipación de que la caída iba a ser abruptamente brutal y desgarradora. Escuche la frase de que se supone que a esto le llaman un corazón roto, pero a mi me duele el cuerpo entero y no me deja respirar; me nubla la mente y me cierra la garganta a cada rato, no tengo fuerzas y no puedo levantarme aún que quisiera en este momento. Todo, fue torturantemente mentira, y sé que ya no tengo que seguir esperando, ya no más…

Y son las 5:02 am y lo veo en todas partes, porque la espera se hizo tortuosa, y las madrugadas se vuelven caóticas, llenas de insomnios, llenas de la tan cruda realidad; la misma que te hace ver que los actos siempre valen más que las palabras, que todo habla por si solo, que el amor no tiene tantas dudas y ama, simplemente ama y no se va, nunca te abandona en los peores momentos, nunca te abandona cuando ni siquiera vos podes hacerlo; porque el amor, no lastima y si lastima, no es amor.

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